La campaña de la remolacha en La Bañeza, León.

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Camiones y barro

Durante los días de campaña el tacógrafo se pone en marcha antes que el sol.

Los caminos vecinales, aunque estrechos soportan gran tráfico de vehículos pesados cargados de remolacha.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Son las siete de la mañana y el día todavía no se ha decidido a iluminarnos con los primeros rayos del sol. Estamos en la campa de la Cooperativa de Transportes de La Bañeza, en la provincia de León, junto a Jose Manuel Morla en la cabina de su Magnum 470.

Por Joan Garriga

El barro puede llegar a imposibilitar durante días el acceso a los campos donde se carga la remolacha.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Durante los tres meses y pico del año en que se suele desarrollar la campaña de la remolacha, la central donde se recoge este tubérculo para elaborar azúcar actúa como un imán para camiones con cajas cerealeras basculantes. Esta es una visión tradicional en las tierras leonesas donde nos encontramos. Durante los meses de campaña desde varios kilómetros a la redonda una gran columna de vapor de agua delata que la maquinaria de la azucarera engulle miles de toneladas de remolacha diariamente. Y claro, nada de eso sería posible sin la actividad de un buen número de transportistas.

De la humedad dependerá el peso total que carguemos, conviene no despistarse sinó queremos tener problemas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Madrugadores

José Manuel es miembro de esta cooperativa con más de un centenar de miembros, aunque sólo 17 se dedican a la campaña de la remolacha. Nos habla mientras pone en marcha el camión, pese a que el día no promete una actividad excesiva nos explica el porqué del horario madrugador: “En la época más activa de la campaña puede que hagas tres o cuatro viajes desde los campos donde cargamos hasta la planta azucarera.

José Manuel cuenta con báscula en la propia suspensión para controlar la carga en el instante.

Como buen autónomo nuestro protagonista controla en todo momento su vehículo.

 

 

 

 

 

 

 

 

Lo que sucede es que en este trabajo surgen muchos problemas. Cuando hay una avería en la planta se para la admisión de camiones y se forman colas enormes, así que si no has empezado pronto a hacer viajes y a media mañana se da un problema puede que ya te quedes en la cola hasta el día siguiente.”

 

José Manuel cambió las rutas europeas por el ámbito local, más compatible con la familia.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y para terminar de complicar la situación, este invierno tan duro meteorológicamente no facilita las cosas, ni mucho menos:”El acceso a los campos puede resultar complicado a veces, pero este año no ha parado de llover, tenemos zonas inundadas y la mayor parte de los caminos de acceso con mucho barro. Hay días en los que tenemos que parar porque no hay manera de acceder al punto de carga.”

José Manuel compatibiliza el oficio de transportista remolachero y feriante durante el resto del año.

Un buen compañero de la remolacha, José Manuel Fernández, pegasista con un impecable Tecno cuatro patas.

 

 

 

 

 

 

 

 

Pese a todo de momento la lluvia nos ha dado una tregua y nos ponemos en camino hacia la planta, para descargar la remolacha del día anterior que José Manuel todavía lleva en el semirremolque. Mientras aguardamos el turno nos explica uno de los orgullos de la máquina que conduce:”Con este camión empecé haciendo ruta internacional, hacía viajes por casi toda Europa, en total visité 14 países. Estabas toda la semana fuera. La verdad es que este camión con su gran cabina resulta ideal para ese tipo de trabajo, pero eso ya pasó. Ahora entre la temporada de remolacha y otro medio año de feriante, que siempre fue el oficio familiar, hago el año.

Aguardando para la descarga vemos que los viejos cuatro ejes, como los rockeros, nunca mueren.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Es una vida más familiar, pues los viajes son cortos y casi cada día puedes ir a casa a dormir. Eso sí, le añadí al camión una báscula interna que va conectada a la suspensión. Esto me permite evitar multas por sobrecarga, pero además puedo apurar al máximo la capacidad de carga sin salirme del límite. Porque cuando vas con miedo a no pasarte y cargas en un campo con la ayuda de un tractor allí si no tienes una báscula a mano no hay manera de ser exacto por el peso.”

Peso justo

Una vez analizada la muestra de remolacha se descarga en apenas unos segundos.

Si algo detiene el proceso en la planta no tardan en formarse grandes colas de camiones y tractores.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Y es que por mucho que los años de experiencia den al ojo un valor de herramienta de medida, lo cierto es que la humedad varía el peso de la remolacha y la necesidad de disponer de medios más exactos resulta evidente. Además José Manuel depende especialmente de esa exactitud:”Este camión es fantástico, tiene muy buen motor y una cabina ideal para gran ruta, pero es muy pesado y por eso si quiero aprovechar la carga útil legal necesito la báscula para poder ser exacto y apurar hasta el último kilogramo. “

Cuando se manejan miles de toneladas de material conviene disponer de maquinaria adecuada.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

De hecho de los más de 600.000 kilómetros que el mackario lleva recorridos casi la mitad corresponden a sus dos años y pico primeros de vida, cuando José Manuel era un habitual de las rutas al otro lado de los Pirineos. Ese había sido su deseo de juventud y lo pudo cumplir gracias a la generosidad de su padre: “Me gustaron siempre los camiones. De joven tenía en mente llegar a tener una tractora MAN 420CV para salir a hacer internacional. Un día mi padre me dijo que viniera con el coche que nos íbamos a Galicia. Llegamos a un compraventa y allí estaba el MAN de 420 CV con los papeles ya a mi nombre. Me dijo lo que valía la letra mensual, que ni se me ocurriera fallar en los pagos y ¡Carretera!”

Algunos Pegaso como este Tecno 360 todavía pasean el caballo alado de modo impecable.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Así hasta hoy, aunque ahora los kilómetros son menos y las estrecheces de las rutas más. Eso sí, los lugares suelen ser conocidos y los problemas menores, aunque viendo el barrizal donde José Manuel se mete sin aparentar problema alguno para cargar, no se nos ocurre decir que el suyo sea un transporte simple. Y es que se trabaje cerca o lejos de casa, andar con un volante entre las manos siempre requiere toda la atención de que seamos capaces.

Este Pegaso Troner cuatro ejes 370 parece recién sacado del concesionario.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Reserva cuatro ejes

Los pocos kilómetros recorridos y la necesidad de gran carga útil hace que nos encontremos en uno de los puntos del país donde más camiones cuatro ejes, de los de antes con 38 toneladas de MMA, se ven por metro cuadrado. Buen ejemplo de ello es el Pegaso 1436 de otro Jose Manuel, quien se nos une en la cabina a la espera del turno de descarga. La actividad no cesa y eso nos permite ver como siguen trabajando camiones con casi 20 años a cuestas. Y es que desde 1994 dejó de matricularse nuevos cuatro ejes de 38 toneladas de MMA.

 

También Renault tuvo su cuota en los grandes rígidos cuatro ejes de 38 toneladas.

Camiones como este Troner 8X2 de 38 toneladas de MMA disponían de una gran carga útil y maniobrabilidad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Aquí vemos Pegasos bocanegra 310, Renault, Pegasos Tecno y un estupendo Troner cuatro ejes de 370 CV que pese a los años parece recién sacado del concesionario. El buen estado de estos vehículos dice mucho del esmero con que los cuidan sus propietarios.