La patronal demuestra que, pese a la subida del 43% del diésel, el impacto en el precio final de los productos es inferior a un céntimo por kilo. Mientras alerta de la grave inseguridad jurídica por el fin de las ayudas al combustible el 30 de septiembre.

La Asociación del Transporte Internacional por Carretera (ASTIC) ha salido al paso de las acusaciones que vinculan al sector con la inflación del 4,3% registrada en agosto. Demostrando con datos que el transporte pesado está absorbiendo el «golpe» de los costes sin repercutirlo en el consumidor final.
Desde el inicio del conflicto en Oriente Medio, el precio del gasóleo se ha encarecido un 43%. Dado que el combustible representa alrededor del 40% de los gastos de explotación de las empresas. Los operadores se han visto obligados a actualizar sus tarifas cerca de un 20% (según la Ley 15/2009). Sin embargo, ASTIC ilustra que esta subida tiene una repercusión mínima: un porte de 1.000 euros para 23.000 kg de fresas se ajusta en 150 euros, lo que se traduce en menos de medio céntimo adicional por kilo para el consumidor final.
Incertidumbre jurídica y bloqueo en las ayudas
La patronal reclama con urgencia certezas sobre la continuidad de las ayudas al combustible más allá del 30 de septiembre. Ramón Valdivia, vicepresidente ejecutivo de ASTIC, advierte que las empresas se enfrentan a un posible incremento de más de 25 céntimos por litro a partir del 1 de octubre (un camión pesado reposta unos 4.000 litros al mes).
Además, Valdivia denuncia la «enorme dispersión» de la Agencia Tributaria en la gestión de los fondos: a fecha de hoy, cuatro de cada cinco empresas de ASTIC no han recibido la totalidad de las ayudas aprobadas en marzo. Mientras el sector esperaba un apoyo de 0,20 €/litro. La ayuda real se ha reducido a 0,05 €/litro, paradójicamente, porque el precio del diésel subió más de lo previsto. ASTIC: el transporte no dispara la inflación el carburante sí
Reclamación de un plan estratégico para las exportaciones
ASTIC exige al Gobierno un plan específico de apoyo al transporte de mercancías por carretera, con especial foco en las rutas internacionales. «Estas compañías son una infraestructura económica en sí mismas: conectan a la industria española con sus mercados de exportación», afirma Valdivia, quien recuerda que alrededor de un tercio del PIB español está vinculado a la actividad exportadora. «Garantizar la competitividad del transporte internacional significa proteger la capacidad exportadora de España», concluye.
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