El alcohol sigue cobrándose vidas al volante

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La Memoria 2025 del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTCF) revela que 446 de los 894 conductores fallecidos analizados (el 49,9%) habían consumido alcohol, drogas o psicofármacos antes del siniestro. El alcohol continúa siendo la sustancia más detectada, con un 32,4%, mientras que en el 20,3% de los conductores fallecidos la tasa superaba 1,20 g/l de sangre, umbral asociado a delito contra la seguridad vial.

El alcohol sigue cobrándose vidas al volante
El alcohol sigue cobrándose vidas al volante IA

Aunque la memoria no ofrece un desglose específico para conductores de camión o vehículos pesados, sus resultados afectan directamente a la seguridad del transporte profesional. En este tipo de conducción, las jornadas prolongadas, la fatiga, la responsabilidad sobre cargas pesadas y las dimensiones del vehículo hacen especialmente importante mantener una conducción completamente libre de alcohol, drogas y medicamentos incompatibles con la conducción.

Alcohol y drogas: la mitad de los conductores fallecidos en 2025 había consumido alguna sustancia

La mitad de los conductores fallecidos en siniestros viales durante 2025 había consumido alcohol, drogas o psicofármacos. Así lo recoge la Memoria 2025 de Hallazgos Toxicológicos en Víctimas de Accidentes de Tráfico, elaborada por el Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses (INTCF). En colaboración con siete Institutos de Medicina Legal y Ciencias Forenses y el Observatorio Nacional de Seguridad Vial de la Dirección General de Tráfico.

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El informe analiza a 894 conductores fallecidos que fueron sometidos a autopsia y análisis toxicológico. De ellos, 446 dieron positivo en al menos una sustancia, lo que representa el 49,9% del total, un porcentaje 1,7 puntos superior al registrado en 2024.

El alcohol continúa como principal sustancia

El alcohol sigue siendo la sustancia más detectada entre los conductores fallecidos. Los análisis dieron positivo en 290 casos, el 32,4% del total, aunque esta cifra supone un descenso del 2% respecto al ejercicio anterior.

Uno de los datos más preocupantes es que el 20,3% de los conductores fallecidos presentaba una tasa de alcohol superior a 1,20 gramos por litro de sangre. Además, el 11,6% registraba una concentración superior a 2 gramos por litro. Niveles que el propio INTCF califica de intoxicación extrema e incompatibles con una conducción segura.

En España, el límite general de alcohol se sitúa en 0,5 g/l en sangre y 0,25 mg/l en aire espirado. Para los conductores profesionales, el límite es más bajo: 0,3 g/l en sangre y 0,15 mg/l en aire espirado.

Aumentan los positivos por drogas y fármacos

La memoria también refleja un incremento de los positivos por drogas y psicofármacos. Las drogas aparecieron en el 20,9% de los conductores fallecidos, un 4,5% más que en 2024, mientras que los psicofármacos se detectaron en el 17%, con un crecimiento del 5,6%.

Entre las drogas, la cocaína fue la sustancia más identificada, presente en el 14% de los conductores fallecidos, seguida del cannabis, con un 8,1%. En el caso de los psicofármacos, los análisis detectaron principalmente benzodiacepinas —medicamentos utilizados para tratar la ansiedad o los trastornos del sueño— y antidepresivos.

El policonsumo también representa una amenaza relevante. En el 36,3% de los casos positivos se había consumido más de un tipo de sustancia, y la combinación más habitual fue alcohol y drogas, presente en el 19,1% de los análisis. El alcohol sigue cobrándose vidas al volante

Un riesgo especialmente relevante para los vehículos pesados

La memoria del INTCF no diferencia de forma específica entre conductores de turismos, motocicletas, camiones, autobuses o furgonetas. Sin embargo, sus conclusiones tienen una relevancia directa para el transporte profesional por carretera, donde cualquier alteración de las capacidades del conductor puede multiplicar las consecuencias de un siniestro.

En el caso de los camiones y vehículos pesados, el riesgo se ve agravado por varios factores:

  • La mayor masa y longitud del vehículo incrementan la gravedad potencial de una colisión.

  • La conducción profesional suele desarrollarse durante muchas horas y en rutas de larga distancia.

  • El alcohol, las drogas y determinados medicamentos pueden reducir la atención, alterar los tiempos de reacción y provocar somnolencia.

  • La combinación de fatiga y consumo de sustancias puede generar una falsa sensación de seguridad y dificultar la valoración de los riesgos.

  • Una salida de vía o una colisión de un vehículo pesado puede afectar a varios usuarios y bloquear una carretera estratégica durante horas.

Por este motivo, la prevención en las empresas de transporte no debería limitarse a los controles en carretera. También debe incluir protocolos internos, formación, planificación realista de rutas, vigilancia de los descansos y una política clara sobre alcohol, drogas y medicamentos.

El papel de las empresas de transporte

Los datos ponen el foco en la necesidad de reforzar la cultura de seguridad dentro de las flotas profesionales. La empresa debe garantizar que ningún conductor se vea presionado para prolongar una jornada si no se encuentra en condiciones adecuadas para conducir y que los tiempos de entrega no se sitúen por encima de la seguridad.

También resulta importante informar a los conductores sobre los efectos de medicamentos aparentemente habituales. Algunos tratamientos para el insomnio, la ansiedad, el dolor o la depresión pueden producir somnolencia, reducir los reflejos o afectar a la capacidad de concentración, incluso cuando se toman bajo prescripción médica.

La prevención debe abordarse desde una perspectiva práctica: controles, formación, comunicación y apoyo al conductor. En el transporte pesado, la seguridad no depende únicamente de la tecnología embarcada o de los sistemas avanzados de asistencia. Sino también que la persona que está al volante conduzca descansada, alerta y sin consumo de sustancias incompatibles con la conducción.

Conclusión

La Memoria 2025 confirma que el alcohol continúa siendo uno de los principales factores de riesgo entre los conductores fallecidos y alerta del repunte de drogas, psicofármacos y policonsumo. Para el transporte de mercancías y pasajeros por carretera, el mensaje es especialmente relevante: en un camión o autobús, una decisión aparentemente individual puede tener consecuencias para toda la circulación. El alcohol sigue cobrándose vidas al volante

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