El caos de las restricciones a camiones

130
- Anuncio -

Este fin de semana nos ha deparado: 10.000 vehículos parados, riesgo de desabastecimiento y conductores atrapados. Las prohibiciones de la DGT del 23 al 24 de enero generaron una crisis evitable. Las restricciones se levantaron el viernes por la tarde, pero el daño ya estaba hecho. 

El caos de las restricciones a camiones
El caos de las restricciones a camiones

Entre el 23 y el 24 de enero de 2026, la Dirección General de Tráfico (DGT) impuso una prohibición generalizada a la circulación de camiones de más de 7,5 toneladas en más de 15 vías de alta capacidad, basada únicamente en previsiones meteorológicas que, en muchos tramos, nunca se cumplieron. El resultado: más de 10.000 camiones embolsados en carreteras completamente limpias, sin un solo copo de nieve. El caos de las restricciones a camiones

La medida, calificada por el sector como “simplista, absurda y contraproducente”, dejó a miles de conductores varados durante horas. En lugares que ni siquiera existe un baño público, como por ejemplo el Parking Invernal en el Km 236 de la A-6 a la salida de Astorga. Algunos incluso con cargas críticas a bordo: alimentos perecederos, animales vivos y mercancías peligrosas.

Riesgo “real” de desabastecimiento y sufrimiento humano

Según el Comité Nacional del Transporte por Carretera (CNTC) y la Asociación del Transporte Internacional por Carretera (ASTIC), la decisión puso en jaque la cadena de suministro nacional. “Se ha pasado de no hacer nada a prohibirlo todo: blanco o negro, sin matices”, denunció Ramón Valdivia, vicepresidente ejecutivo de ASTIC.

- Anuncio -

La pérdida de 6 a 8 horas nocturnas clave impidió que los camiones descargaran en plataformas logísticas, lo que habría evitado que quedaran atrapados posteriormente. “En el norte de Europa se circula con el triple de nieve. Aquí, se paraliza todo por una previsión”, añadió Valdivia.

Levantamiento tardío: el alivio llegó el viernes por la tarde

Las restricciones se mantuvieron hasta el viernes 23 de enero por la tarde, cuando finalmente se levantaron ante la ausencia de nevadas reales en la mayoría de los tramos afectados. Sin embargo, el daño operativo y humano ya era irreversible: retrasos en entregas, riesgo de pérdida de alimentos, estrés extremo para los conductores y una imagen de gestión caótica que ha generado indignación en todo el sector.

Exigen responsabilidades y un cambio de modelo

El CNTC exigió públicamente la dimisión del director de la DGT, Pere Navarro, acusándolo de “falta de humanidad y completa incapacidad”. En su lugar, el sector reclama medidas proporcionadas: convoyes controlados, priorización de mercancías esenciales y coordinación real con profesionales del transporte, como ocurre en países como Alemania, Austria o Noruega.

Conclusión: seguridad sí, parálisis no

La lección es clara: la prevención no debe convertirse en parálisis. En un sector que sostiene el 85% del transporte de mercancías en España, decisiones desproporcionadas no solo afectan a la economía, sino también a la dignidad y seguridad de los conductores y, en última instancia, al abastecimiento de toda la población.