La Unión Europea enfrenta una escasez estructural de aproximadamente medio millón de puestos de conductores profesionales de camión y autobús sin cubrir.
La UE afronta una escasez crítica de 500.000 conductores profesionales sin cubrir
Esta situación crítica ha llevado a la Comisión Europea a encargar un estudio a la Organización Internacional del Transporte por Carretera (IRU) que valida la contratación regulada de conductores extracomunitarios como medida complementaria esencial. La UE afronta una escasez crítica de 500.000 conductores profesionales sin cubrir
Barreras que frenan la incorporación de talento global
El análisis revela que los itinerarios para integrar conductores de terceros países varían significativamente entre Estados miembros. Asimismo, los procesos combinan directivas europeas con regulaciones nacionales, generando duplicidades administrativas. Posteriormente, los trámites pueden durar entre seis y doce meses con costes que alcanzan los 20.000 euros por conductor. La UE afronta una escasez crítica
Por otro lado, existen cuellos de botella críticos en dos áreas fundamentales. En primer lugar, el permiso de conducir requiere canje por uno de la UE con posibles exámenes adicionales. En segundo lugar, la cualificación profesional (CAP/CPC) no se reconoce desde terceros países, exigiendo formación inicial completa en el Estado miembro receptor con residencia mínima de 185 días.
Polonia también recibe reconocimiento por su sistema ágil. Concretamente, ciudadanos de Ucrania, Bielorrusia, Armenia, Georgia y Moldavia pueden trabajar durante dos años mediante declaración escrita registrada en lugar de permiso de trabajo tradicional.
Una solución complementaria, no única
La IRU subraya que la integración de conductores extracomunitarios debe implementarse junto con otras iniciativas prioritarias. Por lo tanto, es necesario atraer talento joven y femenino, que aún representa menos del 10 % de la fuerza laboral. Asimismo, mejorar las condiciones laborales y modernizar la imagen del oficio resultan imprescindibles para la sostenibilidad del sector.
Raluca Marian, directora de Relaciones con la UE de IRU, afirma que “solucionar la escasez requiere un enfoque amplio y a largo plazo”. En consecuencia, con medidas bien combinadas, la UE puede construir una fuerza laboral de conductores resiliente y sostenible frente al envejecimiento de la plantilla actual.
Recomendaciones para avanzar
El estudio propone simplificar y armonizar los itinerarios administrativos entre Estados miembros. Además, implementar vías rápidas sin comprometer estándares de seguridad. Finalmente, desarrollar proyectos piloto mediante la iniciativa SDM4EU de IRU que traduce el análisis en esquemas operativos reales para garantizar una movilidad de conductores segura y regulada.
Ramón Valdivia,vicepresidente ejecutivo de ASTIC y miembro del Comité Ejecutivo de IRU, destaca que “esta publicación supone un respaldo institucional a nuestra tesis defendida durante años”. En definitiva, la contratación correctamente gestionada de conductores de terceros países se consolida como herramienta complementaria clave para abordar la escasez estructural en España y en el conjunto de la UE. La UE afronta una escasez crítica
Recomendaciones y próximos pasos
Entre las principales recomendaciones, el informe plantea:
Simplificar y armonizar los itinerarios de acceso, con procedimientos claros, ágiles y coordinados entre autoridades nacionales.
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Implementar vías rápidas (fast track) para perfiles ya cualificados, sin rebajar los estándares de seguridad y formación.
Mejorar el reconocimiento de cualificaciones y certificados obtenidos en terceros países, evitando duplicidades formativas.
Desarrollar proyectos piloto apoyados en herramientas digitales como SDM4EU, que conviertan el análisis de políticas en esquemas operativos concretos para una movilidad de conductores segura y regulada.
IRU ya trabaja con la Comisión Europea en la fase de pilotos del proyecto SDM4EU, que pretende conectar países de origen con superávit de conductores con Estados miembros con déficit, bajo marcos transparentes y escalables. El objetivo final es construir, con un mix de medidas, una fuerza laboral de conductores resiliente y sostenible que garantice la competitividad del transporte por carretera europeo a largo plazo.