El transporte en el ojo del huracán por la guerra en Oriente Medio

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El transporte por carretera vuelve a situarse en el centro de la tormenta energética. Las asociaciones gallegas y las patronales estatales alertan de la escalada del combustible por la crisis en Oriente Medio. Pudiendo golpear de lleno la viabilidad de miles de empresas, reclaman al Gobierno recuperar, al menos parcialmente, el “escudo” de ayudas que se activó tras la invasión de Ucrania.

El transporte en el ojo del huracán por la guerra en Oriente Medio
El transporte en el ojo del huracán por la guerra en Oriente Medio

 

El transporte gallego enciende las alarmas

Las organizaciones de transporte de Galicia han dado la voz de alarma. Debido al repunte del gasóleo y la gasolina provocado por el conflicto en Oriente Medio.
Apetamcor y otras patronales gallegas piden al Gobierno central reactivar una bonificación al combustible similar a la de 2022 o, como mínimo, medidas compensatorias específicas para los profesionales.

Recuerdan que el combustible es uno de los principales costes de explotación del transporte por carretera y que muchas pymes trabajan con márgenes muy ajustados.
Un incremento sostenido de varios céntimos por litro puede traducirse en miles de euros al mes por vehículo. Difícilmente absorbibles si no se trasladan íntegramente a los precios del servicio.

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Las asociaciones gallegas reclaman también a la Xunta que se implique. Que actúe como interlocutor ante el Ejecutivo central y complemente. También le piden que se implique con programas de apoyo propios. Centrados en modernización de flota y eficiencia, pero insisten en que el problema de raíz es el coste del combustible. El transporte en el ojo del huracán por la guerra en Oriente Medio

El sector estatal pide recuperar el “escudo” de 2022

La inquietud no se limita a Galicia. Patronales estatales como CETM, ASTIC y otras organizaciones reclaman al Gobierno un mecanismo preventivo ante una posible escalada del gasóleo de hasta 15‑20 céntimos por litro ligada al conflicto en Oriente Medio.
El sector teme revivir un escenario similar al de 2022, cuando la guerra en Ucrania disparó las cotizaciones y provocó tensiones, protestas y paros en parte del transporte.

Las asociaciones proponen, como referencia, recuperar fórmulas que ya funcionaron: bonificación por litro para profesionales, ayudas directas por vehículo y medidas de liquidez rápida vía devolución mensual del gasóleo profesional.
El argumento de fondo es claro: sostener temporalmente a un sector estratégico sale más barato que afrontar cierres empresariales en cadena y tensiones en el suministro de mercancías.

Un impacto directo en márgenes y continuidad de las empresas

El transporte por carretera es especialmente sensible al precio del combustible porque el gasóleo suele representar entre un cuarto y un tercio de sus costes totales.
En empresas de pequeño y mediano tamaño, que dominan el tejido español y gallego. Una subida brusca de 10‑20 céntimos por litro puede borrar el escaso margen operativo con el que trabajan.

Las patronales recuerdan, además, que no todos los cargadores aceptan con la misma rapidez las revisiones de precio, a pesar de que el Real Decreto‑ley 3/2022 obliga a actualizar la tarifa cuando varía el coste del combustible.
En la práctica, muchos transportistas siguen soportando buena parte del sobrecoste durante semanas o meses, tensionando su tesorería y elevando el riesgo de impagos o cierre. El transporte en el ojo del huracán por la guerra

Amenaza para la estabilidad de las cadenas de suministro

El temor del sector es que, sin medidas, se reproduzca un escenario de 2022: empresas asfixiadas, parte de la flota parada y riesgo de disrupciones en el abastecimiento.
La carretera sigue siendo el modo predominante para el transporte de mercancías en España y en Europa, por lo que cualquier descuadre prolongado en los costes impacta en toda la cadena logística.

Los transportistas advierten de que el aumento del combustible acabará trasladándose, tarde o temprano, a los precios finales de bienes de consumo e inputs industriales.
Por ello, sostienen que un esquema acotado de ayudas o bonificaciones temporales puede servir no solo para proteger al sector, sino también para amortiguar la transmisión de la subida energética al conjunto de la economía. El transporte en el ojo del huracán por la guerra

¿Qué pide exactamente el sector?

Más allá de la vuelta “pura y dura” a los 20 céntimos por litro, el transporte plantea varias líneas de actuación:

  • Recuperar bonificaciones específicas para profesionales del transporte por carretera, activables cuando se superen determinados umbrales de precio del gasóleo.

  • Articular ayudas directas por vehículo en caso de escalada abrupta y prolongada, con tramitación sencilla y pagos rápidos.

  • Reforzar el cumplimiento de la cláusula de revisión automática del combustible en los contratos, evitando que se trabaje por debajo de costes.

  • Impulsar, en paralelo, planes de eficiencia energética y renovación de flota que reduzcan la dependencia del diésel a medio plazo.

En resumen, el mensaje que llega desde Galicia y desde las asociaciones estatales es común: el transporte por carretera vuelve a estar en la primera línea de impacto de una crisis energética global y necesita un paraguas de protección ágil y bien diseñado para evitar que la subida del combustible acabe pasando una factura insostenible al tejido empresarial y a las cadenas de suministro del país. El transporte en el ojo del huracán por la guerra en Oriente Medio

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